Hasta Siempre, Mario
30 de Junio de 2009 por Montyr
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Amaneció un martes de mayo soleado, de ese extraño otoño sureño, tan típico del húmedo verano tardío montevideano. Al pie del Palacio Legislativo, se agolpaban personas, de toda edad y condición social, visiblemente emocionadas y tristes. Decenas de escolares, destacaban entre la multitud que acudió a dar el último adiós a Benedetti. El féretro de Mario, lo sacaron a hombros sus amigos desde el Salón de los Pasos Perdidos y recorrió las calles de Montevideo, entre el silencio y el sentimiento de sus gentes. A su llegada al Cementerio Central, el cortejo fúnebre fue recibido entre aplausos y llantos por los cientos de admiradores que llenaban el lugar, portando en sus manos bolígrafos y claveles. Allí, la conmoción, la tristeza, el silencio, el desgarro, los aplausos, la oratoria, la despedida.
Daniel viglietti, músico uruguayo, amigo del poeta, en su discurso enfatizó: “Mario no necesita que le idealicemos porque es un ideal en sí mismo”. En el Panteón Nacional, colocaron sus restos que, posteriormente, en completa privacidad, fueron llevados por su familia al Cementerio del Museo junto a los de su esposa, por expreso deseo del escritor. Los asistentes dejaron entre las verjas, los bolígrafos y los claveles, símbolos de la literatura y el sentimiento que él tan bien representó. Ese día, en todos los boliches de Montevideo, se recitaron sus poemas entre música de tango y candombe.
Mario benedetti, escritor uruguayo, nació en Tacuarembó, tierra también de Gardel, en 1920. Poeta del compromiso, fundó el movimiento político 26 de marzo, viviendo exiliado en Argentina, Perú, Cuba y España. En 1983, al finalizar la dictadura, regresó a Montevideo, donde transcurrieron sus días hasta ese martes de mayo.
Escritor de obra extensa, cultivó todos los géneros, desde la poesía (Cotidianas, Poemas de otros, Vientos del exilio…), la novela (Quién de nosotros, La trama….), el teatro (Pedro y el capitán, Ida y vuelta….), el cuento (Montevideanos, La muerte y otras sorpresas….), o el ensayo (La revolución posible, La realidad en marcha…). Pero, por encima de todo, Benedetti es el poeta del compromiso con su gente, sus ideas, su prosa, su poesía. Él acostumbraba a decir que su compromiso era con la literatura. No sin razón es uno de los escritores que más ha contribuido a sacar la poesía a la calle. Los poemas de Mario los musicaron e interpretaron una gran variedad de artistas: Serrat, Loquillo, Viglietti, Luis Pastor…
Camino de buenos aires, contemplando, desde el avión, cómo la luz del faro del puerto de Montevideo se reflejaba sobre las oscuras aguas del río de la Plata, recordé la tarde que conocí a Mario, un día que coincidió con un concierto de Serrat, su amigo. Y aquellos versos finales de su poema No te rindas, dan una perfecta réplica a la que fue su vida y su lucha:
“No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda
y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un
comienzo nuevo,
Porque es la hora y el mejor
momento.
Porque no estás solo,
porque yo te quiero”.
Poeta de los sentimientos, la emoción y las ideas. Hasta siempre, Mario.
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