Fibromialgia: cuando el cuerpo duele
18 de Diciembre de 2009 por Redacción
Archivado en Artículos destacados, Cuestiones vitales, Salud
Según la Sociedad Española de Reumatología, la fibromialgia es una enfermedad crónica, que ocasiona a quien la padece dolor en múltiples partes del cuerpo y un cansancio generalizado. Conocer un poco mejor esta afección ayuda a soportar sus síntomas.
Texto: Elsa Melego, presidente de AFIAL (Asociación de Personas Afectadas de Fibromialgia y S.F.C de Alcorcón)
En 2003, el entonces Ministerio de Sanidad y Consumo, en su protocolo sobre fibromialgia, la describía como un “síndrome crónico, de etiología desconocida, evolución compleja y variable, que provoca dolor generalizado que, en algunos casos, puede llegar a ser invalidante”.
En 1992 la Organización Mundial de la Salud (OMS) la calificó como una enfermedad reumatológica crónica, compleja, que cursa con dolor y con múltiples síntomas. Éstos se pueden resumir en: dolor crónico generalizado sin síntomas inflamatorios, cansancio, rigidez matutina, trastornos del sueño, ansiedad, síndrome seco y colón irritable.
Origen incierto
Aunque las causas de la fibromialgia son desconocidas, sí que existen determinados factores desencadenantesque pueden estar relacionados con la afección. Es el caso de acontecimientos estresantes o traumáticos –como accidentes automovilísticos–, lesiones recurrentes, malestares o dolencias y ciertas enfermedades. Sin embargo, también puede aparecer sin causa aparente.
Algunos científicos creen que el origen de esta patología puede ser genético, ya que los genes pueden hacer que una persona tenga una fuerte reacción de dolor ante estímulos que otras personas no consideran dolorosos.
Sobre todo, mujeres
Pese a que existen pocos estudios al respecto, se ha establecido que, aproximadamente, entre el 2% y el 4% de la población en general (1,5 millones de españoles) padecen esta dolencia, siendo más común en mujeres (entre el 80% y 90%) y en edades comprendidas entre los 30 y 50 años.
Los científicos estiman que en los Estados Unidos la fibromialgia afecta a unos 5 millones de personas mayores de 18 años. Entre el 80 y 90% de los diagnosticados son mujeres, aunque entre hombres y niños también se da. La mayoría de los casos se identifican a una edad madura.
La fibromialgia se detecta más frecuentemente en individuos que sufren ciertas patologías, entre las que se incluyen la artritis reumatoidea, el lupus eritematoso sistémico (comúnmente llamado lupus) y la espondilitis anquilosante (artritis espinal), entre otras.
Se ha comprobado que las mujeres que tienen a un familiar con fibromialgia presentan una mayor predisposición a padecerla también.
Trabajo en equipo
La fibromialgia puede ser difícil de tratar. Es importante que, si eres uno de los afectados, te pongas en manos de un médico que esté familiarizado con ella y su tratamiento. Muchos médicos de cabecera, internistas generales o reumatólogos pueden llevarlo a cabo. Los reumatólogos son médicos especialistas en artritis y otras afecciones que atañen a las articulaciones o tejidos blandos.
A veces el tratamiento requiere que se trabaje en equipo. Éste incluirá a su médico, un fisioterapeuta y posiblemente a otros profesionales de la salud. Una clínica para el dolor o especializada en reumatología puede ser un buen lugar al que acudir.
No obstante, si no la padeces, pero conoces a alguien que sí, tienes que tener en cuenta que lo que más duele a los aquejados de fibromialgia es la incomprensión familiar y socio-sanitaria que están obligados a soportar. Apoyo y comprensión son, pues, dos ingredientes más que recomendables para combatir esta patología.
Algunos consejos
Diferentes estudios apuntan su tendencia a la cronicidad, originando grados variables de discapacidad y una clara repercusión sobre la calidad de vida del paciente de fibromialgia, su familia y su entorno.
Es conveniente tener en cuenta algunas consideraciones que ayuden a mejorar la calidad de vida del enfermo y reducir el impacto en su día a día. Las principales son: tomar los medicamentos como han sido recetados, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, tener una buena alimentación y hacer los cambios que resulten necesarios en el trabajo.
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